¿Es este mundo una escuela?

¿Es este mundo una escuela?

December 19, 20255 min read

¿Estamos acá para aprender? ¿Venimos a este mundo para crecer, evolucionar, pasar de “grado”?
¿Qué es lo que, en esencia, sugieren estas preguntas y las creencias que las sostienen?

La idea de que venimos a este mundo a aprender, a ser mejores, a perfeccionarnos o a “evolucionar” es una creencia ampliamente extendida. La observo en casi todas las personas con las que me he relacionado —religiosas y no religiosas— y recuerdo también cómo esta idea me fue enseñada en mi propia vida.

¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué la noción de que este mundo es una escuela o de que venimos aquí a aprender está tan arraigada en nuestra sociedad?

En mi opinión, la respuesta es sencilla: necesitamos darle sentido a la existencia. Una existencia sin sentido se percibe como vacía, y una existencia vacía nos quita motivación para vivir. En cambio, una existencia con sentido nos orienta, nos inspira y le da coherencia a nuestro actuar, sea cual sea.

¿Qué sugiere realmente esta creencia?

Analizar las frases que usamos nos entrega información valiosa. En rigor, decir que estamos acá para aprender implica que el propósito de venir a este mundo es ese: aprender.

Si esta es tu creencia hoy, el siguiente paso importante es revisar cómo crees que aprendes:
¿a través del sufrimiento?, ¿del amor?, ¿de la observación?, ¿por ósmosis?
Esto puede estar explicando muchas de las experiencias que estás creando —consciente o inconscientemente— en tu vida actual.

La creencia de que estamos aquí para aprender también sugiere que estamos “en camino hacia algo”. Al igual que en una escuela con distintos grados, tarde o temprano nos “graduamos”. Aprendemos hasta llegar a un punto final donde nos “completamos”. Así, esta creencia contiene otra aún más profunda: la idea de que estamos aquí para completarnos o alcanzar una meta.

¿Te has preguntado alguna vez cuál es esa meta?
¿Qué ocurre cuando ya hayas aprendido todo lo que crees que viniste a aprender, aquí o en otros planos?
¿Qué sucede cuando completas todas las pruebas y grados que tú mismo te has impuesto?

Todo esto responde a una lógica de “camino” hacia un “destino”. Y si estás buscando algo, ¿sabes realmente qué es? ¿Tienes claridad sobre lo que ocurrirá cuando llegues ahí? ¿Qué se mueve en ti al hacerte estas preguntas?

Si creemos que estamos acá para completarnos, eso implica que tal como somos ahora no es suficiente.

La idea de que este mundo es una escuela contiene, de forma implícita, la creencia de que no estamos completos tal como somos hoy.

El peligro de esta creencia

Creer que venimos a este mundo a aprender se basa en la creencia de fondo de que “no somos suficientes”, de que debemos ser más, saber más, pulirnos o transformarnos para acceder a un “estado superior”, merecer el cielo, el nirvana o aquello que estamos buscando.

Lo esencial aquí es comprender que ya eres un ser completo y libre, y que no hay nada que agregar a lo que eres para ser lo que ya eres: ni conocimientos, ni experiencias, ni logros.

Lo único que se requiere es soltar la falsa creencia de que no estás completo y reconectar con tu saber interno.
¿Cómo se siente esto en ti al leerlo?

Otro peligro de esta creencia es que muchas veces justificamos experiencias dolorosas diciendo: “era para aprender algo”. Y si además creemos que aprendemos a través del sufrimiento, entonces —lógicamente— crearemos experiencias dolorosas una y otra vez para poder “aprender”.

¿Ves la importancia de entender cómo funcionan estos mecanismos?

Es cierto que de toda experiencia negativa podemos extraer aprendizaje. El aprendizaje más sano suele ser simple: esto me hace mal, por lo tanto me alejo de ello.

Un ejemplo claro es cuando un niño mete los dedos en un enchufe. Nadie le dice: “te pasó esto para que aprendas”, sino: “esto te enseña a no volver a hacerlo”. La diferencia es sutil, pero profunda.

Las experiencias negativas de la vida funcionan igual: se trata de no repetirlas y de aprender a navegar la experiencia humana de una forma más alineada con la vida que queremos crear conscientemente.

La Creación Consciente consiste precisamente en hacernos conscientes de las creencias con las que operamos, para soltar las que nos limitan y elegir las que nos expanden.

Es importante no confundir lo siguiente:

No estamos acá para aprender, pero aprendemos mientras estamos acá.

La diferencia está en el propósito. La primera idea plantea que el objetivo de existir es aprender; la segunda sugiere que el aprendizaje es una consecuencia natural de la experiencia de existir.

En lo práctico, esto implica alejarnos de lo que nos hace mal y acercarnos a lo que nos hace bien.

Esto también me lo digo a mí misma, porque debido a múltiples creencias aprendidas, a veces olvidamos lo obvio y lo simple.

Una nueva propuesta

Si la creencia de que “venimos a este mundo a aprender” nos da sentido, entonces surge la pregunta:
¿cómo le damos un nuevo sentido a la vida?
¿cómo resignificamos las experiencias difíciles?
¿para qué estamos acá?

La propuesta que más sentido me ha hecho es esta: estamos acá para experimentar.

En la experiencia hay de todo tipo, como los helados de distintos sabores: no todos nos gustan, pero todos existen. La vida funciona de forma similar.

Desde esta mirada, cuando algo “negativo” ocurre, ya no me pregunto: “¿qué tengo que aprender de esto?”, sino:
“¿por qué permití esto en mi vida y cómo elijo no repetirlo?”

El evento puede ser el mismo; la observación cambia completamente.

La creencia de que estamos acá para aprender pone el valor de la experiencia en el aprendizaje o en lo que viene después. En cambio, la idea de que estamos acá para experimentar sitúa el propósito en la existencia misma, aquí y ahora.

Y entonces surge la pregunta final:
si estoy acá para experimentar, ¿cómo quiero vivir mi vida?
¿qué experiencias elijo priorizar y cuáles evitar?

¿Te sientes más contractivo o más expansivo con esta nueva propuesta?

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Fundadora de Escuela Creación Consciente y Autora del libro Mereces todo solo por el hecho de existir con más de 15 años de experiencia enseñando metodologías de desarrollo personal.

Javiera Correa

Fundadora de Escuela Creación Consciente y Autora del libro Mereces todo solo por el hecho de existir con más de 15 años de experiencia enseñando metodologías de desarrollo personal.

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