La vida te pone a prueba

¿La vida te pone a prueba?

December 19, 20255 min read

Por mucho tiempo le he dado vueltas a la frase “la vida nos pone a prueba”. Es una expresión que escuchamos a diario, una respuesta clásica frente a experiencias duras que se nos presentan en la vida.

Hoy me senté a cuestionar la profundidad de esta afirmación —“la vida me pone a prueba” o “Dios me pone a prueba”— y a desmenuzar las creencias que la sostienen para analizarlas juntos.

La mayoría de las veces —si no siempre— el concepto de “prueba” lo asociamos a experiencias de complejidad, desafío, dificultad o dolor. Porque “prueba” y “difícil” suelen ir de la mano; de lo contrario, no sería una prueba.

Primero que todo, independientemente de si hablamos de “Dios” o de la “Vida”, nos estamos refiriendo a un “otro”: algo separado de nosotros mismos que nos estaría poniendo a prueba.

Entonces, resulta lógico preguntarnos: ¿qué o quién es ese que me pone a prueba? ¿Bajo qué criterio soy puesto a prueba y con qué propósito?

Para responder a esto último y hacernos una idea general de cómo son las pruebas que se presentan en tu vida, tendríamos que preguntarle a quien crea tu realidad en todo momento: tú mismo. Tendríamos que conocer tus creencias.

Si tu creencia es que aquello “superior” es benevolente —digamos, la Vida o Dios basado en el amor—, entonces tus “pruebas” serán mucho más amorosas. En cambio, si crees que ese “algo superior” es castigador o se basa en el sufrimiento, tus pruebas tendrán esa misma cualidad.

Las pruebas suelen tener un propósito que depende de lo que creas: “hacerte crecer”, “hacerte más fuerte”, “hacerte más sabio”, “aumentar tu fe”… completa la frase según tu sistema de creencias.

Hay personas que viven experiencias duras, pero jamás las consideran “pruebas”, sino simplemente “experiencias”. Son distintas formas de interpretar y construir la realidad.

El hecho de que digamos “la Vida o Dios me pone a prueba”, y no “yo me pongo a prueba”, lleva implícita la creencia de que existe algo separado de ti que tiene poder sobre tu vida.

De esta forma, estás entregando tu poder a algo externo.

Al mismo tiempo, el concepto de “prueba” revela una gran cantidad de creencias asociadas.

Una breve búsqueda en Google sobre frases relacionadas con las pruebas arroja resultados como:

  • “Esta es una prueba para hacerte más fuerte.”

  • “Esta es una prueba que te manda Dios para probar tu fe.”

  • “Esta es una prueba para crecer.”

  • “Esta es una prueba para sacar lo mejor de ti.”

  • “A veces la vida te pone a prueba para ver si eres lo suficientemente fuerte para seguir adelante.”

  • “La vida pone las pruebas más difíciles a los mejores guerreros.”

Entre muchas otras.

Es más, muchas veces enaltecemos a otros por las “pruebas” que han atravesado. “¡Qué gran prueba te ha enviado Dios!”, decimos refiriéndonos a experiencias profundamente dolorosas. Pero rara vez preguntamos: ¿por qué te has probado a ti mismo de esa manera?

Un amigo mío, extremadamente cristiano, me contó cómo una noche, mirando al cielo, le pidió a Dios que estaba dispuesto a lo que fuera para probar su fe. Incluso dijo que, si debía sufrir más que cualquier otro, estaba dispuesto. Me relató cómo el cielo pareció detenerse y algo ocurrió. Los siguientes dos años fueron de una tortura extrema, en los que casi perdió la vida. Con el tiempo, comprendió lo que había pedido y por qué.

Así de poderosas son nuestras creencias y la forma en que movilizan nuestras acciones.

Retomando tu poder

La invitación es a observar si esta es una frase que utilizas en tu vida, cuándo y por qué. Observa las creencias que la acompañan. ¿Cuándo has sentido que la vida te ha puesto a prueba? ¿Han sido pruebas “difíciles” o “maravillosas”?

Luego, te invito a cambiar la forma en que nombras estas experiencias. En lugar de decir “la Vida o Dios me pone a prueba”, prueba decir: “yo me pongo a prueba”, y observa qué sucede. Después, pregúntate: ¿por qué me pongo a prueba?, ¿qué es lo que necesito probar y para quién?

Una vez que descubras por qué sientes que debes probarte y qué es lo que realmente estás buscando —que muchas veces es saberte capaz de algo que dudas, conocer tu carácter, sentirte más fuerte o más íntegro—, pregúntate si es posible alcanzar todo eso desde un lugar distinto al de las “pruebas de la vida”.

Por ejemplo:
¿Puedo saberme inteligente, bondadoso/a, generoso/a, fuerte, decidido/a o comprometido/a sin necesidad de probarme a través del sufrimiento?

Las pruebas emergen en nuestra vida cuando no conocemos algún aspecto de nosotros mismos.

Nos probamos a nosotros mismos porque:

  • Creemos que debemos probarle algo a un otro (a la Vida, a Dios, a alguien externo).

  • No hemos reconocido en nosotros algún aspecto que necesita ser visto, y creamos experiencias para observarnos en determinadas circunstancias.

Por ejemplo: pruebo mi voluntad frente a un chocolate que me encanta y digo “no”; así soy testigo de mi fuerza de voluntad. Pruebo mi tolerancia creando una situación incómoda que desafía mi paciencia; así observo cuánta tolerancia poseo.

Muchas veces, en circunstancias externas, emergen aspectos de nosotros que no conocíamos. Algunas personas llaman a esto “pruebas”, mientras que otras simplemente lo llaman “experiencias”.

Mi invitación hoy, después de profundizar en estas ideas, es que contemples las siguientes preguntas:

¿Cómo sería mi vida si no existiera algo externo que me “pone a prueba”?
¿Cuándo y por qué me pongo a prueba?
¿Qué creencias tendría que soltar para que el concepto de “prueba” deje de ser necesario?
¿Y cómo cambiaría el mundo para mí desde ese lugar?

Si quieres acelerar resultados internos y externos en tu vida a través de la Creación Consciente no olvides revisar nuestro Diplomado en Creación Consciente Transformación Personal clic acá.

Fundadora de Escuela Creación Consciente y Autora del libro Mereces todo solo por el hecho de existir con más de 15 años de experiencia enseñando metodologías de desarrollo personal.

Javiera Correa

Fundadora de Escuela Creación Consciente y Autora del libro Mereces todo solo por el hecho de existir con más de 15 años de experiencia enseñando metodologías de desarrollo personal.

Instagram logo icon
Back to Blog