
Permítete lo que deseas
Cada vez es más simple.
Existen muchas técnicas para “atraer aquello que queremos”: visualizaciones, conectar con la sensación de como si ya lo tuvieras, escribir deseos en un papel, entre muchas otras. A su vez, hay diversos tecnicismos que suelen acompañarlas y que prometen ayudarnos a decretar mejor, como pedir siempre en positivo o evitar palabras como “no”, “necesito” o “quiero”.
Sin embargo, más allá de los tecnicismos de la Creación Consciente y de las múltiples metodologías —algunas más efectivas que otras y siempre muy particulares a cada persona—, lo que verdaderamente crea está en la simpleza de la energía con la que nos alineamos.
¿Qué sucede cuando realmente nos permitimos aquello que queremos?
Sabemos que el primer paso para crear algo es conectar con ese deseo.
A continuación, quiero invitarte a realizar un ejercicio muy sencillo:
Primero, busca un lugar cómodo donde puedas estar contigo mismo/a por unos minutos. Elige algo que desees: puede ser material, espiritual, relacional, físico, etc. Mi sugerencia es que sea algo para ti; deja por un momento aquello que sea “para otros”. Conecta con algo cuya sola idea de hacerse realidad te haga sentir bien, te expanda.
Luego, con los ojos cerrados, repite internamente la frase: “me permito”, mientras te abres a la posibilidad de que eso se haga realidad. Permítete que ocurra.
Observa qué sucede.
¿Qué sientes?
¿Qué pensamientos aparecen?
¿Qué sensaciones se manifiestan en tu cuerpo?
Al realizar este ejercicio suelen emerger principalmente dos tipos de sensaciones, y ambas contienen información valiosa:
Expansión: una energía que se abre en ti, incluso a nivel físico, como si todo tu ser dijera “sí”.
Contracción: una sensación de nudo en el estómago o una parte interna que intenta detener que eso se haga realidad. Si esto ocurre, hay algo que necesita ser observado.
Este ejercicio es poderoso porque algo en nosotros sabe que, cuando lo que deseamos se alinea con permitirnos, la creación fluye. Cuando aparece la contracción, es una señal clara de bloqueos que requieren atención.
Puede que existan juicios morales en torno a lo que deseamos, miedo a las consecuencias, creencias limitantes o inseguridades profundas.
Permitirse es ausencia de resistencia.
Podemos decirle a otros —y a nosotros mismos— que estamos listos para una relación, pero al momento de permitirnos verdaderamente esa posibilidad, emerge el miedo a sufrir o a ser heridos, revelando temores subconscientes.
O quizás deseamos bajar de peso, pero en lo profundo nuestro cuerpo funciona como una protección para que otros no se acerquen demasiado.
En estos casos, no importa cuánto hablemos de lo que queremos si, energéticamente, el mensaje interno es otro: un gran “NO GRACIAS” sostenido por ideas como “no es seguro”, “no es correcto”, “no estoy listo/a”.
Aquí es donde comienza el verdadero trabajo interno: observar las creencias limitantes y abrirnos a permitirnos, incluso cuando una parte de nosotros intenta detenernos. Se trata de procesar esas resistencias una a una.
Cuando el querer se alinea con el permitirse, energéticamente decimos “sí”. Y eso es suficiente.
Si deseas profundizar en este tema, te recomiendo el artículo “La naturaleza del deseo”.
Como práctica final, haz una lista de aquello que deseas y, uno por uno, repite el ejercicio de permitirte que se haga realidad. Luego, suelta el cómo. No necesitas saber ni imaginar de qué forma llegará a ti.
Y si sientes que puede ayudar, compártelo con amigos y familiares.
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