
¿Cómo salir del piloto automático?
Existir es un asunto serio. Nos sucede de forma constante mientras nos duchamos, nos lavamos los dientes, planificamos una cita romántica o nos vamos a acostar. Existir es esta actividad que nos ocurre 24/7.
Y bueno, ya estamos acá. Puede que sepamos o no la razón de por qué estamos acá, pero en términos últimos todos nos vemos enfrentados a la simple verdad de nuestro momento presente.
El tema es que, ya sea que vivas en un paraíso tropical o tengas una rutina urbana, muchas veces nos encontramos mirando por la ventana y preguntándonos qué más hay en la vida que nos gustaría experimentar. Porque incluso las experiencias más extraordinarias pueden volverse monótonas.
La naturaleza única del presente, por supuesto, no está dada tanto por las experiencias en sí, sino por la pureza de nuestra percepción de ese presente. Dicho de otra forma, siempre hay algo único ocurriendo a nuestro alrededor; somos nosotros quienes somos —o no— capaces de verlo.
Pero volvamos al tema que nos convoca.
Todos creamos nuestra realidad. Cuando no somos conscientes de que creamos nuestra realidad, ni de cómo lo hacemos, funcionamos en “piloto automático”. En ese estado, lo que llega a nuestra vida y lo que nos permitimos experimentar queda condicionado por lo que creemos posible, por decisiones pasadas y por nuestra capacidad —o falta de ella— de imaginar algo distinto para nosotros mismos.
En muchos casos, es la sociedad la que ha determinado lo que es “bueno” para nosotros y, sin mayor cuestionamiento, seguimos esos lineamientos de forma automática, solo para descubrir —muchas veces en la llamada crisis de los 40— que nunca nos detuvimos a hacernos las preguntas clave:
¿Qué quiero experimentar?
¿Qué es lo que realmente quiero vivir?
Hace algunos días, observando mis emociones, me encontré con la verdad de que me había dejado de escuchar. Había dejado de preguntarme “¿qué quiero?” y, como consecuencia, mi experiencia diaria había perdido parte de la magia que suelo crear en mi día a día.
Siendo alguien que practica la autoobservación desde hace décadas y la Creación Consciente desde hace varios años, sé que aquello que pido llega a mí. Siempre.
Entonces me detuve a observar con mayor atención y comprendí la transición que estoy viviendo actualmente y cómo esta transición me estaba pidiendo detenerme, escucharme profundamente y luego manifestar desde esa claridad.
Una nueva metodología
Escucharte atentamente implica ir más allá de lo que “crees que es bueno para ti” o de lo que “piensas que deberías experimentar en la vida”. La invitación es a darte permiso para preguntarte honestamente:
¿Qué quiero?
Si pudiera ser o tener cualquier cosa en mi vida, ¿qué sería?, ¿qué tendría?, ¿qué haría?
Cuando realmente nos escuchamos, nos conectamos con una energía potencial que siempre ha estado dentro de nosotros.
Y aquí está el secreto: al ponernos en contacto con esa energía, permitirnos sentirla y darle espacio para expresarse a través nuestro, comenzamos a manifestarla en nuestra existencia.
Esto tiene relación con crear desde adentro hacia afuera: desde la energía, al pensamiento, luego a la emoción, y finalmente a la materia y la experiencia.
Cuando manifestamos de la forma tradicional, muchas veces operamos desde afuera hacia adentro: desde lo que queremos tener, pasando por quién debemos ser para tenerlo, cómo nos vamos a sentir y qué energía está involucrada.
Crear desde adentro hacia afuera alinea todo el proceso de forma natural.
De esta manera, además, no puedes fallar. Lo que llega a tu vida estará alineado con la energía de gozo desde la cual estás creando.
Si tu experiencia de vida se ha vuelto monótona, recuerda que siempre puedes crear magia, incluso dentro de las rutinas más repetitivas.
Para eso, te propongo tres estrategias:
Decreta a la vida que te sorprenda.
Pide experiencias, personas y situaciones cotidianas más allá de tu imaginación. Momentos que te saquen una sonrisa, te enseñen algo nuevo o te llenen de energía vital.Ábrete a nuevas posibilidades.
Revisa tus sistemas de creencias. Suelta desconfianzas, miedos al fracaso y limitaciones autoimpuestas. Conecta, al menos, con la idea de que algo fascinante puede estar esperándote a la vuelta de la esquina.Déjalo todo y tírate al vacío (en pequeño o en grande).
Haz algo que normalmente no harías: toma un camino distinto al trabajo, come en un restaurante nuevo, llama a alguien con quien no hablas hace tiempo, vístete de una forma completamente diferente por un día.
Un tip extra: en mi vida, suele suceder que cuando estoy en movimiento es cuando aparecen las experiencias más extraordinarias. Por algo se le llama “estar en el flow”. Pero incluso dentro de mi rutina diaria, cada vez que me recuerdo abrirme a nuevas experiencias, algo llega a sorprenderme.
Así que deja el piloto automático y comienza a tomar las riendas de tu vida.
Y si no lo haces… al menos sé muy consciente de cuál es tu excusa 🙂
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