Respiratorianismo, ¿se puede vivir sin comer?

Respiratorianismo, ¿se puede vivir sin comer?

December 19, 20256 min read

La primera vez que escuché que era posible vivir sin comer, que había personas en este mundo que vivían del “prana” o de la “luz”, me chocó de la misma forma que le choca a la mayoría de las personas. Esto debe haber sido hace unos 15 años. Lo primero que pensé fue: “eso no es posible”, mientras mi cuerpo, mente y sistemas de creencias se resistían a abrirse a una posibilidad que amenazaba la forma en que veía el mundo.

Esto no sería lo primero ni lo último que vería, sabría o escucharía en mi vida que “amenazara” mi zona de confort con respecto a lo que he pensado que es “posible” o “real”. Ciertamente, ha sido una vida de aventuras que ya contaré con el tiempo.

La clave para aceptar aspectos que están más allá de mi zona de confort y de mis creencias limitantes ha estado siempre en escuchar la parte de mí que SABE, que trasciende la creencia y es capaz de conectar con lo que está más allá de lo que “creo” que es posible, e integrar nuevas posibilidades en mi experiencia humana, por incómodo que sea. Y, en definitiva, todo es posible.

El respiratorianismo (en inglés, breatharianism) es la forma en que se denomina a las personas que no necesitan comer para vivir. Exacto, así como lo lees. Algunos de ellos toman líquidos (agua), otros no. Biológicamente, esto es “imposible”, pero el hecho es que es real, porque existe.

Estamos hablando de nuevos paradigmas de existencia que cada vez se hacen más comunes. Personalmente, y siendo alguien cuyo foco está profundamente interesado en la trascendencia humana y el despertar de lo que somos más allá de la ilusión de separación, comprendo la relevancia que tienen los sistemas de creencias para la expansión de nuestras posibilidades como seres humanos. Y el respiratorianismo es profundamente interesante por esto y más.

En 2015, mientras vivía en Bali, decidí crear un podcast (canal de radio online) a través del cual entrevisté a docenas de personas sobre espiritualidad, trascendencia humana, despertar de la consciencia, bienestar integral y también respiratorianismo.

De esta forma, y debido a la calidad de las entrevistas y la profundidad con la que indagamos los temas en conjunto, se me abrieron las puertas para conocer —presencialmente y de forma online— a distintas personas que no necesitan comer para vivir, entre muchos otros referentes. También entrevisté al director del documental In the Beginning There Was Light, Peter A. Straubinger, y junto a Atlantis lanzamos en 2016 www.lifebeyondfood.com, un proyecto que nos tomó cientos de horas de conversaciones profundas y buenos momentos compartidos.

¿Por qué me ha interesado el respiratorianismo?

Principalmente porque se trata de un “terremoto” para nuestros sistemas de creencias. Cuando escuchamos sobre la posibilidad de vivir sin comer, lo primero que surge en la gran mayoría es asumir que eso no es verdad y buscar todas las razones —que ya conocemos— para demostrar por qué es falso.

La mayoría no pasa de esos argumentos y no se abre a la posibilidad de que este tema sea siquiera interesante de discutir. Algunos ni siquiera pueden soportar hablar de ello: se enojan, se van, cambian el tema, se defienden… como si fuera un ataque personal a su existencia.

¿Por qué sucede esto? ¿Qué es lo que realmente está ocurriendo?

Para comprender estas reacciones debemos entender los sistemas de creencias. Lo que creemos —consciente o inconscientemente— afecta la forma en que vemos el mundo, cómo nos percibimos a nosotros mismos y a los demás.

En términos simples, cuando una realidad tan radicalmente distinta a “nuestra realidad” entra en contacto con nuestra experiencia, se produce un “cortocircuito” interno que levanta profundas resistencias. Estas se expresan en reacciones emocionales o incluso en amnesia: la persona se desconecta del tema y no logra hacerlo consciente. ¿Interesante, cierto?

En este caso en particular, no se trata de si es posible vivir sin comer o no. El tema es más profundo: si vivir sin comer es posible, ¿qué más es posible? Y esta pregunta contiene otra aún más desafiante: si todo es posible, entonces ¿qué es verdad?

Todo lo que creemos comienza a desestructurarse rápidamente, dejándonos sin la seguridad que sostiene nuestra identidad.

Por eso, cuando se habla de estos temas, algunas personas reaccionan como si se tratara de un ataque personal. Y, en cierta forma, lo es.

Todo lo que amenaza nuestras creencias sobre lo que es “real” amenaza la estructura misma de cómo nos percibimos a nosotros mismos y al mundo. Preguntas como “¿quién soy?” o “¿soy quien creo que soy?” entran en juego a niveles profundos.

Antes de que toda nuestra construcción del mundo colapse, el inconsciente nos protege y surgen las resistencias internas. Este es un mecanismo de defensa, válido y comprensible, que aparece en este y en muchos otros temas.

Si nos interesa la expansión de lo que es posible, necesitamos observar estos mecanismos y estar dispuestos, incluso, a cuestionar la identidad de lo que creemos ser.

Porque, en definitiva, la esencia de lo que somos trasciende cualquier identidad.

¿Por qué es relevante desestructurar sistemas de creencias?

Porque nos permite expandir lo posible en nuestras vidas. Al aceptar nuevos paradigmas, ampliamos nuestra experiencia como seres humanos —eternos, divinos, completos— y recordamos que somos capaces de SER lo que somos hoy mismo. La esencia de lo que somos trasciende las creencias, y toda creencia es verdad para quien la cree.

El respiratorianismo no solo implica la expansión de nuevos sistemas de creencias, sino que también se relaciona con los Estados del Ser (vibración).

Lo que realmente buscamos, más allá de lo que creemos querer, tiene relación con cómo nos queremos sentir. Nuestros Estados de Ser determinan nuestra vibración personal, lo que afecta nuestras emociones, pensamientos y nuestra capacidad de navegar este mundo.

El respiratorianismo no es un requisito para la trascendencia espiritual. Muchas personas se pierden en la forma y lo convierten casi en una religión, creyendo que deben alcanzarlo para “merecer” divinidad, despertar o conexión. Cuando pensamos que algo externo nos dará lo que buscamos, simplemente cambiamos un credo por otro.

Todo lo que estamos buscando es a nosotros mismos: la consciencia que siempre somos, comiendo o no comiendo.

Sí, es posible vivir sin comer. Y sí, hay personas reales y también otras que no lo son. Como en todo. Cualquiera podría hacerlo, pero la experiencia es profundamente individual.

La pregunta clave es: ¿por qué quieres hacerlo?

¿Qué parte de ti quiere hacerse respiratoriana? ¿Es algo que tu cuerpo pide de forma natural? ¿O es una búsqueda de validación espiritual?

La trascendencia no está condicionada a la alimentación. Hay respiratorianos no trascendidos y personas profundamente realizadas que comen. La conexión con nuestra esencia no depende de lo que ingerimos, sino del nivel de consciencia con el que vivimos.

Lo importante es escuchar nuestra resonancia interna y elegir conscientemente lo que nos hace bien.

Eso, finalmente, es lo que nos hace más felices.

Y ese es el punto.

Después de todo, podemos relajarnos en saber que ya somos todo lo que estamos buscando. Y es en ese relajo que, muchas veces, irónicamente, nos encontramos.

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Fundadora de Escuela Creación Consciente y Autora del libro Mereces todo solo por el hecho de existir con más de 15 años de experiencia enseñando metodologías de desarrollo personal.

Javiera Correa

Fundadora de Escuela Creación Consciente y Autora del libro Mereces todo solo por el hecho de existir con más de 15 años de experiencia enseñando metodologías de desarrollo personal.

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